domingo, 5 de diciembre de 2010

Cap. Quinto. Perfecto

Pero tuve que esperar al siguiente sábado, por que ella estaba de viaje.

La semana paso despacio, tuve dos pruebas de matemática y de lengua, en la primera no sé si me fue bien, pero en lengua si.

Teníamos que escribir una pequeña historia, de a dos, y yo había elegido a Aria.

Escribimos sobre nuestro chico perfecto.

Era más o menos así:

“A los pocos días de comenzar agosto, me mudé con mi padre, Marcelo.

Mientras iba en el auto, el horizonte gris con un pequeño tono rosa me recordaba mi niñez.

Mi padre; un hombre alto, pálido, un poco robusto aunque tenia apariencia de no haber comido en días tenía una serenidad ejemplar.

Hacía años que no lo visitaba; habíamos tenido un pelea muy fuerte, pero estuvo contento cuando supo que iba a visitarlo.

El motivo; mi madre iría de viaje por trabajo.

Los Antiguos, en Calafate, era un pequeño pueblo con poca población, aunque los días de feria venían muchos turistas a ver las manualidades; entonces era intransitable.

Esa misma noche mientras deshacía mis valijas me tumbé en la cama. Sin darme cuenta me quedé dormida.

Estaba en un bosque, pero no estaba sola. Sentía una mirada clavada en mí. Y de la nada surgió un espejo grande con marco dorado y detalles de flores.

Me vi reflejada con un muchacho rubio de ojos color miel, alto; me abrazaba contra su piel fría.

Desperté, era solo un hermoso sueño.

Acababa de amanecer; el cielo mostraba un color anaranjado con nubes rosas.

Esa mañana salí a barrer la vereda; de repente una leve brisa con un aroma embriagador me dio escalofríos; giré y lo vi.

El chico de mis sueños.”

Era lo mas lindo que habíamos escrito jamás, había quedado tan satisfecha cuando lo entregamos, que nos teníamos fe.

1 comentario:

Fernecito dijo...

y que paso? muy lindo, un besote